Enfermedades transmisibles, emergentes y re-emergentes

Enfermedades transmisibles, emergentes y re-emergentes
Foto: El Nacional

¿Qué son las enfermedades transmisibles?

Las enfermedades transmisibles son las que se transfieren de un ser humano a otro o de un animal al hombre, ya sea por vía directa (al toser o estornudar), o a través de vectores (organismos vivos como insectos), o por la exposición a material infeccioso (como el uso de una inyectadora contaminada).

Las enfermedades transmitidas por vectores representan más del 17% de todas las enfermedades infecciosas. En los últimos años, la globalización de los desplazamientos y el comercio, la urbanización no planificada y los problemas medioambientales, están influyendo considerablemente en la transmisión de este tipo de enfermedades (OMS).

En Venezuela afecciones como malaria, chagas, leishmaniasis, dengue, chiKungunya y zika forman parte de las enfermedades que actualmente alcanzan cifras alarmantes de afectados, especialmente en el interior del país.

La malaria o paludismo es una enfermedad febril producida por parásitos en la sangre llamados plasmodios, los cuales suelen ser transmitidos de persona a persona a través de la picada de la hembra del zancudo Anopheles. Los parásitos que son inoculados por el zancudo hembra llegan hasta el hígado, donde sufren una serie de transformaciones hasta que pasan a la sangre e infectan los glóbulos rojos.

La enfermedad de chagas y la leishmaniasis son provocadas por dos parásitos. En el primer caso, el parásito es transmitido principalmente por la picada de un insecto conocido como "chipo". El insecto pica a las personas, luego defeca muy cerca del sitio de la picadura dejando un gran número de parásitos en sus heces que causan la enfermedad y la persona, al rascarse, introduce sin querer el parásito al cuerpo y se enferma. Después de la infección y luego de varios años, algunas personas pueden desarrollar enfermedades en el corazón. Por otro lado, la leishmaniasis es causada por un parásito del género Leishmania, que se transmite a los seres humanos mediante la picadura de flebótomos, un grupo de insectos chupadores de sangre, previamente infectados con ese parásito. Al igual que el “chipo”, estos insectos gustan de suelos arenosos y húmedos, mampostería deteriorada, grietas húmedas y pisos contaminados por animales. Por eso la leishmaniasis, de manera similar a la enfermedad de chagas, está vinculada a cambios ambientales como la deforestación, la construcción de presas, los sistemas de riego y la urbanización; y también a desplazamientos de población, malas condiciones de vivienda y falta de recursos. Tanto la enfermedad de Chagas como la leishmaniasis pueden ser causa de discapacidad y muerte.

La Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología informaron en enero de este año que la malaria había alcanzado una estadística histórica en 75 años: 136.402 casos contabilizados en 2015, lo que representa un aumento de 52,6% con respecto a 2014, cuando se registraron 89.365 casos.

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"Según datos prensentados por la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología, desde enero hasta el 5 de marzo del presente año se han registrado 20.138 casos acumulados de zika en el país"

En los casos del virus del dengue, zika y chikungunya, todos tienen como vector responsable de su transmisión al zancudo Aedes Aegypti (conocido como “patas blancas”). Los zancudos A. Aegypti ponen sus huevos en depósitos de agua limpia como piscinas, floreros y cualquier recipiente que esté a la intemperie y que pueda almacenar agua. Allí se desarrollan las larvas y crecen hasta ser zancudos adultos, etapa en la que transmiten el virus.

Según la Organización Panamericana de Salud (OPS), las tres patologías presentan síntomas similares. El dengue causa fiebre habitualmente más alta, así como dolores musculares más fuertes; puede complicarse cuando cae la fiebre, así que debe prestarse atención a los signos de alarma como el sangrado. La chikungunya, además de fiebre alta, puede producir un dolor más intenso en las articulaciones (afecta manos, pies, rodillas y espalda); puede llegar a incapacitar y doblar (por el dolor) a las personas para realizar acciones sencillas o habituales como caminar. El zika no siempre presenta síntomas particularmente característicos pero en algunos pacientes se observan erupciones en la piel y conjuntivitis.

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El síndrome de Guillain-Barré y la microcefalia son trastornos que pueden estar relacionados con el zika. La ministra del Poder Popular para la Salud, Luisana Melo, señaló en febrero que existían 255 casos de Guillain-Barré en el país.

¿Cuál es la situación de Venezuela?

En Venezuela la malaria o paludismo se ha registrado en el país sin interrupciones desde 1936, lográndose reducir las áreas palúdicas y la mortalidad notablemente, pero nunca la eliminación total de la enfermedad. A pesar de la instauración del diagnóstico y tratamiento temprano de la enfermedad en el país, en enero de este año la Sociedad Venezolana de Salud Pública (SVSP) y la Red Defendamos la Epidemiología (RDE) informaron que la malaria había alcanzado una estadística histórica en 75 años: 136.402 casos contabilizados en 2015, lo que representa un aumento de 52,6% con respecto a 2014, cuando se registraron 89.365 casos. Los estados con mayor incidencia de malaria fueron Bolívar, con 78,3% de todos los casos del país (106.853) y Amazonas con 13,7% (18.641 casos).

En el caso de la leishmaniasis, ésta presenta en Venezuela una amplia distribución geográfica. Se han registrado casos en 23 de los 24 estados, con predominio en las regiones montañosas, de piedemonte o selváticas, donde puede tener carácter endemoepidémico (es decir, ser una enfermedad presente durante todo el año pero también puede causar brotes epidémicos), como en la región de los Andes venezolanos que es una de las que presenta mayor incidencia. En el decenio 1996-2006 se reportó un promedio de 400 casos anuales en el estado Mérida (Nieves et al., 2008).

En relación con la enfermedad de chagas, según el Ministerio de Salud (2010), representa un riesgo para 6 millones de personas que viven en 198 municipios de 14 entidades federales. Además, el índice de seroprevalencia nacional por Trypanosoma cruzi (nombre del parásito causante del chagas) en los adultos pasó de 1,2% en 1993 a 8,3 en el año 2000 y 9.4% para 2006, ésto significa que la cantidad de venezolanos con chagas ha ido en aumento.

Con respecto a los virus del dengue y chikungunya, la presencia elevada del mosquito A. Aegypti en la mayor parte de las ciudades del país ha causado la rápida expansión de dichos virus. Datos presentados por la SVSP y la RDE indicaron que hasta el 5 de diciembre de 2015 iban 14.694 casos de chikungunya y 46.131 casos de dengue acumulados en el país, mientras que este año, hasta el 5 de marzo, se contabilizaron 1.386 casos de chikungunya y 14.145 casos de dengue.

En relación con el zika, según el Ministerio de Salud, entre octubre de 2015 y febrero de 2016, se contabilizaron un total de 16.942 casos sospechosos de zika en 23 de las 24 entidades federales venezolanas. Según los datos prensentados por la SVSP y la RDE, desde enero hasta el 5 de marzo del presente año se han registrado 20.138 casos acumulados de zika en el país.

Aunque la transmisión de la mayoría de estas enfermedades parece haber estado presente en el país desde muchos años atrás (con excepción de la chikungunya y zika), el cambio notable en la dinámica de transmisión en los últimos años, parece haber sido menos influido por factores de orden biológico que por factores de orden social y económico. Así por ejemplo, la identificación de los casos de enfermedades transmisibles se ha convertido en un problema para el paciente debido a la carencia de reactivos en laboratorios tanto públicos como privados. A esto se le suma la dificultad en la adquisición de los medicamentos para su tratamiento una vez que se logra hacer el diagnóstico.

Recomendaciones

  • Registrar cifras epidemiológicas y publicarlas semanalmente.
  • Desarrollar estrategias para luchar contra los vectores transmisores de la enfermedad, por ejemplo, insecticidas y tecnologías de fumigación.
  • Impartir capacitación sobre tratamiento clínico, diagnóstico y control vectorial en todo el país y dar orientación a la población de modo que sepa qué hacer ante los brotes de estas enfermedades.
  • Asegurar los medios necesarios para el diagnóstico de laboratorio y para la investigación, evaluación, atención clínica, así como para la capacitación del personal médico.

    También fortalecer redes internas de vigilancia de las enfermedades infecciosas, en coordinación con redes de vigilancia internacionales.

  • Mejorar el acceso a servicios de agua y saneamiento ambiental, factor importante para el control y la eliminación de enfermedades.

Editor Invitado y miembro de Fundación Amigos del Observatorio Venezolano de la Salud: Dr Julio Castro Méndez

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* Fuentes:

  • Ministerio del Poder Popular para la Salud (2010) Vigilancia de Enfermedad de Chagas. Guía para el Diagnostico, Manejo y Tratamiento de Enfermedad de Chagas en fase Aguda a nivel de los Establecimientos de Salud. Primera Edicion. Caracas.
  • Nieves, E., Villarreal, N., Rondón, M., Sánchez, M., y Carrero, J. (2008). Evaluación de conocimientos y prácticas sobre la leishmaniasis tegumentaria en un área endémica de Venezuela. Biomédica, 28(3), 347-356.
  • OMS: http://www.who.int/es/
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